RADIOSONDEO – EL CIELO QUE MEDIMOS

La atmósfera que medimos cada día

Radiosondeo, cuando pensamos en pronósticos meteorológicos o simplemente queremos saber si llevar paraguas o no, solemos imaginar satélites orbitando la Tierra, mapas llenos de colores o aplicaciones que nos dicen si lloverá durante el día.

Pocas personas imaginan que una parte importante de esa información comienza con un globo que asciende silenciosamente hacia el cielo.

Preparación de globo meteorologico
Img. 1. Preparación de globo meteorológico

Dos veces al día, todos los días del año, cientos de estaciones meteorológicas alrededor del mundo liberan radiosondas hacia la atmósfera. México forma parte de esa red global.

Mientras millones de personas comienzan su jornada, un pequeño conjunto de sensores ya está viajando a través de nubes, corrientes de viento y capas atmosféricas invisibles, enviando información que será utilizada por meteorólogos, sistemas de protección civil, hidrólogos, servicios de aviación y modelos climáticos internacionales.

La atmósfera no se ve.

Pero gobierna todo.

  • Gobierna la lluvia que alimenta presas y cultivos.
  • Gobierna la formación de tormentas.
  • Gobierna la seguridad de miles de vuelos.
  • Gobierna parte de las decisiones que tomamos todos los días.

Y para comprenderla, primero debemos medirla.

Evolucion de las radiosondas
Img. 2. Evolución de las radiosondas

En 2020 tuve la oportunidad de participar en un proyecto nacional de modernización de sistemas de radiosondeo para CONAGUA. Lo que comenzó como una licitación técnica terminó convirtiéndose en una de las experiencias más exigentes y enriquecedoras de mi carrera. 

No solo por la tecnología involucrada.

También por las personas, los lugares y las lecciones que aparecieron en el camino.

¿Cómo se mide una atmósfera que nadie puede tocar?

Una estación meteorológica convencional puede decirnos qué ocurre a nivel del suelo.

Puede medir temperatura, humedad, presión atmosférica, velocidad y dirección del viento.

Pero la atmósfera no es una superficie.

Es un volumen enorme que cambia constantemente con la altura.

Medir únicamente desde tierra sería como intentar entender un edificio observando solamente la planta baja.

Por esa razón existen los sistemas de radiosondeo atmosférico.

El principio es relativamente simple.

Un globo meteorológico inflado con hidrógeno eleva una radiosonda hacia las capas superiores de la atmósfera.

Durante el ascenso, la radiosonda mide temperatura, humedad relativa, presión atmosférica y punto de rocío. Al mismo tiempo, mediante sistemas de posicionamiento, permite calcular velocidad y dirección del viento a diferentes altitudes.

Cada segundo del recorrido genera información.

Cada metro ganado por el globo construye un perfil vertical único de la atmósfera.

Una especie de radiografía invisible del cielo.

La radiosonda transmite estos datos por radiofrecuencia hacia una estación receptora en tierra equipada con arreglos de antenas y software especializado.

Estación en tierra
Img. 3. Estación en tierra

Lo extraordinario es que esta medición ocurre mientras el globo continúa ascendiendo.

No existe una segunda oportunidad.

El lanzamiento debe realizarse en horarios perfectamente sincronizados con el resto del mundo.

Si algo falla, ese perfil atmosférico simplemente no existe.

Un proyecto que conectó catorce estaciones en México

El proyecto tenía como objetivo instalar un nuevo sistema de radiosondeo en catorce estaciones meteorológicas distribuidas en catorce estados del país.

El sistema existente continuaba operando y había funcionado correctamente durante años. El propósito no era reemplazar información valiosa, sino asegurar continuidad operativa, estandarización y capacidad de comparación entre tecnologías.

Durante algunos lanzamientos, ambos sistemas operaron en paralelo para validar resultados y garantizar la calidad de los datos obtenidos.

Mi participación comenzó desde etapas tempranas.

Colaboré en la preparación de la propuesta técnica, definición de alcances, revisión de requerimientos y justificación de la solución presentada.

Posteriormente participé en reuniones técnicas y presentaciones del proyecto.

Sin embargo, la verdadera aventura comenzó cuando llegó el momento de salir a campo.

Radiosondeo México
Img. 4. Radiosondeo en México

Recorrer México siguiendo el cielo

La implementación se organizó mediante tres brigadas de trabajo distribuidas por regiones.

  • Norte.
  • Pacífico.
  • Sureste.

Cada brigada tenía la misión de recorrer distintas estaciones meteorológicas para instalar, configurar y poner en marcha los nuevos sistemas.

Las distancias eran enormes.

Las condiciones ambientales completamente distintas.

En algunos lugares predominaba el calor seco.

En otros, la humedad parecía estar presente en cada superficie.

Cada estación tenía sus propias características, su propia infraestructura y sus propios retos.

Tuve la oportunidad de participar directamente siendo líder de brigada en la instalación de nueve estaciones y posteriormente brindar mantenimiento al resto de ellas.

Cada instalación implicaba montar equipos, configurar sistemas, realizar pruebas de comunicación, verificar parámetros operativos y ejecutar el primer lanzamiento de validación.

Pero lo que más recuerdo no son los equipos.

Son los trayectos.

  • Las carreteras interminables.
  • Los observatorios meteorológicos alejados de las grandes ciudades.
  • Las conversaciones durante horas de viaje.
  • Los distintos acentos.
  • Las diferentes formas de entender el trabajo.

Hubo momentos que todavía recuerdo con claridad.

Como cruzar en ferry entre Mazatlán y La Paz transportando equipo para continuar con el proyecto.

Ferry, Mazatlán-La paz
Img. 5, Ferry, Mazatlán-La paz

O despertar antes del amanecer para preparar un lanzamiento mientras el resto de la ciudad seguía dormida.

Pocas veces un proyecto permite conocer de manera tan cercana la diversidad de México.

Cuando la tecnología depende de las personas

Con frecuencia pensamos que los proyectos tecnológicos fracasan por problemas técnicos.

La realidad suele ser distinta.

Los mayores desafíos aparecieron en el factor humano.

Algunos observadores tenían décadas de experiencia operando sistemas meteorológicos y una comprensión extraordinaria de los fenómenos atmosféricos. En más de una ocasión terminé aprendiendo mas de ellos, que ellos de mí. 

Otros, necesitaban apoyo para interpretar datos básicos o familiarizarse con nuevas herramientas.

También existían situaciones inesperadas.

Las computadoras dedicadas al sistema eran, en ocasiones, utilizadas para actividades ajenas a la operación meteorológica.

La instalación de software no autorizado o cambios en configuraciones críticas podían afectar el funcionamiento general del sistema.

La tecnología puede ser sofisticada.

Pero sigue dependiendo de personas que comprendan su importancia.

Por ello una parte fundamental del proyecto consistió en capacitación.

Capacitación en preparación del globo
Img. 6. Capacitación en preparación del globo

Capacitamos observadores y técnicos en preparación de globos, inflado seguro con hidrógeno, configuración de radiosondas, procedimientos de lanzamiento, interpretación básica de datos meteorológicos y operación del software.

Porque una buena medición comienza mucho antes de que el globo abandone el suelo.

Lo que aprendí observando la atmósfera

Hasta ese momento gran parte de mi experiencia profesional había estado relacionada con procesos industriales, automatización e instrumentación.

Había trabajado con sensores.

Con sistemas de control.

Con variables de proceso.

Pero el radiosondeo me obligó a observar el aire de una manera completamente diferente.

Comencé a entender con mayor profundidad conceptos como humedad absoluta, humedad relativa, punto de rocío y punto de congelación.

Entendí mejor cómo se forman las nubes.

Cómo cambian las condiciones atmosféricas con la altura.

Cómo interactúan temperatura, presión y humedad.

Y comprendí algo que años después continuaría observando en industrias farmacéuticas, alimenticias y de manufactura avanzada.

La física del aire es la misma.

Lo que cambia es nuestra capacidad para controlarla.

En una atmósfera controlada buscamos crear condiciones estables.

En la atmósfera terrestre observamos un sistema dinámico imposible de controlar.

Y precisamente por eso resulta tan fascinante medirlo.

Además de meteorología, el proyecto me permitió aprender sobre radiofrecuencia, telemetría, comunicaciones, protocolos industriales, configuración por infrarrojo, integración de sistemas y resolución de problemas en entornos reales.

Fue uno de esos proyectos donde la tecnología y la ciencia convergen constantemente.

Visualización de datos meteorológicos
Img. 7. Visualización de datos meteorológicos

Mucho más que un sistema de medición

Años después continué brindando soporte, mantenimiento y actualizaciones a distintas estaciones.

Los equipos evolucionaron.

Los sistemas recibieron mejoras.

Las configuraciones cambiaron.

Pero la misión permaneció intacta.

Seguir generando información confiable sobre la atmósfera.

Información que terminaría siendo utilizada por meteorólogos, organismos internacionales, sistemas de protección civil, servicios de aviación y centros de investigación climática alrededor del mundo.

Cada lanzamiento alimenta modelos que intentan responder preguntas fundamentales.

¿Lloverá?

¿Se formará una tormenta?

¿Cómo evolucionará el clima?

¿Qué condiciones enfrentarán los vuelos durante las próximas horas?

Detrás de esas respuestas existen miles de mediciones realizadas todos los días.

Y detrás de cada medición existe una cadena de personas, procedimientos y tecnología trabajando en sincronía.

Lanzamiento de globo en Ciudad de México
Img. 8. Lanzamiento de globo en Ciudad de México

Reflexión final

Cuando miro hacia atrás, recuerdo este proyecto por muchas razones.

Recuerdo la tecnología.

Recuerdo los lanzamientos.

Recuerdo la emoción de observar cómo los datos cambiaban mientras la radiosonda ascendía hacia regiones de la atmósfera que nunca podremos visitar físicamente.

Pero sobre todo recuerdo el aprendizaje humano.

Este proyecto no solo sacó lo mejor de mis conocimientos técnicos.

También sacó lo mejor de mí como persona.

Me permitió conocer regiones de mi país que jamás había visitado.

Me obligó a trabajar con personas muy distintas entre sí.

Me enseñó a adaptarme, escuchar y encontrar soluciones en contextos completamente diferentes.

Aprendí sobre sensores, comunicaciones, meteorología y termodinámica.

Pero también aprendí sobre México.

Sobre su gente.

Sobre sus costumbres.

Sobre la enorme diversidad que existe detrás de una misma bandera.

La atmósfera no se ve.

Sin embargo, influye en prácticamente todo lo que hacemos.

Y quizás esa sea una de las lecciones más importantes que me dejó este proyecto.

Que muchas de las cosas que sostienen nuestra vida diaria son invisibles.

Hasta que alguien decide medirlas.

Inicio del ascenso del globo con radiosonda
Img. 9. Inicio del ascenso del globo con radiosonda